12/11/11

Tango recobrado

De repente las cosas vuelven a uno sin buscarlas, como si esperasen el momento justo para reaparecer en una esquina, un rincón o una avenida llena de transeúntes que pululan lentamente con la idea de que llegarán a algún lado. (parece que ya escribí sobre esto)

En este momento, en el estoy viendo qué vendrá, aparece dentro de una película este tango vital:


(Independiente de que dicho tema esté acomodado en un recuerdo), viene a cuestionarme todo, porque "después, que importará el después si toda mi vida es el ayer, que me detiene en el pasado, eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado como un pájaro sin luz"... ¿Será que comencé a culpar al destino? ¿Será que las noches me invaden los pensamientos? ¿o quizás que recuerdo situaciones no concretas?

Espero tener aun la posibilidad de remendar posibilidades, de construir permanente y constantemente aquello que sigue siendo mi vida... Ojalá que después sólo rememore este momento como un recuerdo de pasos mal dados, pero corregidos por un grito esclarecedor:

¡Atrás, bestias, atrás!

30/7/11

Noche de viernes

No soy parte de las cosas que escribo porque no me interesa serlo. Al menos eso es lo que ando pregonando a los cuatro vientos aunque en el fondo no lo crea tan así. El caso es que esta vez tendré que serlo luego de salvar el pellejo por una más de las absurdas correrías por las calles de Santiago (estoy a punto de contar esta historia como si fuese un futbolista profesional enfrentado a los micrófonos y largarme a hablar en tercera persona, pero lo dejaré para otra ocasión).

Iba yo feliz de la vida con un poco de dinero en el bolsillo y un ron en la mochila, camino a una tertulia a la que había sido invitado cuando conocí el engaño del internet, la dirección que buscaba no estaba donde me bajé, por lo que tuve que caminar en busca del edificio perdido. La cosa fue que me bajé en las calles Tocornal con la esquina de Coquimbo y de ahí decidí emprender la marcha hacia Santa Isabel, cuando en una de esas calles escucho una dulce voz femenina que inquiere: "¿Qué quiere que le haga, mijito?" y cual mesera de restaurante se extiende en una larga lista de precios mientras contorneaba su cuerpo. Mi respuesta fue negativa: "muchas gracias, pero no quiero nada, doncella mancillada por semejante trabajo socioimpuesto". Ante lo cual, inquirió - cambiando la voz, ahora con una menos sensual y más furiosa: "Entonces pasa un cigarro". Cuando se lo negué aduciendo que no tenía me preguntó si quería que me los quitaran a la fuerza.

Y ahí estaba yo corriendo por la calle Tocornal hacia el norte, seguido por cinco chicas seguidas por el sonido de sus tacones en la acera, corriendo por la negativa de un cigarro, hasta que en la esquina de 10 de Julio, pude alcanzar a toda carrera un taxi y pedirle que me deje en el lugar al que iba. Desconozco que hubiese sido de mi en el caso que aquel taxi no hubiese estado, pero lo peor fue que sólo di un viaje muy corto con él, porque no faltaba mucho, pero tuvo que darse una vuelta extraña para llegar. Aun así, heme aquí. ¿La tertulia? Bastante buena, pero no quiero dejar en segundo plano ninguna historia.

13/6/11

Estrés

Me responden con un silencio de tumbas. Muertos que recuperan los espacios en los que me desarrollo - o intento hacerlo - sin que lleguen a convertirse en zombies. No, están ahí, sólo son o intentan serlo también.

Y resulta que en la medida en que nos colocamos frente a un aparato de la clase que sea, de las dimensiones que sea y, del aspecto que sea, nos olvidamos de la madre que nos trajo al mundo y colocamos todas nuestras esperanzas en el jarrón de la lechera que sueña con hacer crecer su capitalista negocio.

Me niego a ser algo más que eso.
Me abstengo de las votaciones y sólo espero que un día aparezcas y me digas de qué manera podemos ocultarnos, ocultarte entre las palabras innombrables de un tipo como yo que se ríe en la fila (!). Y es que la fila es el mejor lugar para reír, porque si no dónde más. Lo que sucede, mi estimado contertulio es que no podemos asumir la falta de humor y de risa, no podemos quitarnos de encima el dolor de cabeza ni la imagen arcaica de que la risa abunda en boca de tontos.

Pero, me pregunto yo, si la risa abunda en boca de tontos y de quienes en la fila se ríen demostrando algo más, ¿cuál es la necesidad de San Miguel de enviarlos al cuartel? ¿Es el cuartel un reformatorio para la gente que ríe? Qué miedo.

21/5/11

Carga

Eres esa parte del mundo que desaparece. La sonrisa, el roce en la pierna con el sonsonete de un loco de mierda que te mira y se gasta en parte, me parece.
Eres esa parte del mundo que desaparece, ese vaso en alto del lado de la muerte con el que recorres los nervios, como si fuese a la suerte, cuando desapareces con mi mundo que perece.
Eres esa parte, ese robo, esa estela lagrimeante, esa sonrisa y ese cariño llameante, ese recuerdo, esa mueca, ese aparte.
Eres eso sencillo que me destruye, que aprisiona y delata, eres el momento del aparte, eres la soledad amenazante que extraño y quiero como rata...
Eres la soledad, la soledad, la soledad, esa soledad amenazante teñida de rojo, blanco, negro. La soledad roja, fucsia, negra, blanca, rosada, azul y agria.
Eres esa parte que desaparece teñida de desesperanza.

17/5/11

Frustración

Como cuando se te queda el vuelto en el negocio; o se te pierde la última luca que jamás aparece; como cuando se te pasan no una ni dos, sino tres micros juntas; o te sacas un 39 en una prueba; o alguien se come la última papa duquesa o porción de ensalada de betarraga del almuerzo; o llegas a ver el mail más importante de tu vida y se corta la luz; o como cuando descubres que te equivocaste de lado en la línea del metro; o cuando te afeitas con sueño y debes sacarte todo el vello facial porque se te pasó la mano; o justo antes de salir te cae mantequilla en la chaqueta elegante - que suele ser la única, por lo demás -; o cuando sales y te das cuenta que se quedó el pase en la casa; como cuando la chica que te gusta te dice: "me gustas, pero sólo como amigo"; o como cuando se te acaba la tinta de la impresora justo en el momento de mayor urgencia.

Como cuando prendes el cigarro en el paradero para esperar la micro y pasa al tiro; o cuando pisas la cola del único gato que hay en la calle por la que caminas; o como cuando pisas mierda de perro; o como cuando te aparece una pantalla azul en tu PC y no prende más; o como cuando eres el único sobrio en un carrete y te aburres por no estar curado; o como cuando te pegan pensando que eres otra persona; como cuando recorres una hora en micro para reencontrarte con alguien de sorpresa y te dicen que salió; o como cuando se te mojan los cigarros; o cuando el que estaba antes que tú en la fila deja todo babeado el pito de marihuana; o como cuando alguien te bota el copete porque tiene alcohol en la sangre.

Como cuando se hunde el bote sobre el que saliste a pasear; o decides salir antes para llegar a la hora y choca la micro; como cuando esperas que venga tu artista favorito y cancelan el concierto; o como cuando te vas a declarar y ella te dice que le hagas gancho con tu amigo; como cuando te cuentan el mismo chiste repetido que vienes escuchando desde tu enseñanza básica; o cuando te conversa una señora en la micro tratando de que vayas a su iglesia; o como cuando te despiertas a las 3 de la mañana y no te puedes volver a quedar dormido; como cuando tu hermana chica graba un clip de los S Club 7 sobre tu video inéditoenchile de los Sex Pistols.

Como cuando se hunde tu barco en el que pagaste primera clase, se cae el avión en el que mandaste a tu perro a vacacionar, cortan el árbol bajo el que jugabas en tu infancia, se muere el cartero del Profesor Rossa, te das cuenta que Pin Pón era un maldito positivista, te enteras que el Viejo Pascuero no existe y que la Torre Entel representa un falo gigante, te das cuenta que no importa cuántos libros te leíste porque la vieja en la micro te tratará de ignorante por no leer a Conny Mendez o a Cohelo, cuando te relajas y te quedas dormido y despiertas junto a un negro y con dolor de trasero, o te ataca una jauría rabiosa de perros, o te das cuenta de que no tienes dedos pal piano, o que no te dejarán en la obra más que como árbol de la escenografía.

O te enteras que Dios no existe y que fue sólo un invento y que la civilización es súper incivilizada, cuando te das cuenta que era más rápido irse caminando que tomar la micro, o cuando a las 7 de la mañana se sube un viejo con olor a axila y te hace un "Barbara Blade", o que te encontraste 10 lucas y un cabro chico las recogió primero.

Bueno, así de frustrada está la noche de mi hoy...

14/5/11

y cómo es la cosa

La cosa es así, viene alguien y escribe una frase en alguna plataforma virtual y al instante siguiente te encuentras de la peor manera, a media noche, con un libro de poemas en la mano y recordando todos los pormenores de un agitado sedentarismo.

¡Ahhh! y todavía sigue llamándose Barro aunque Miguel se llame, o muere y peor que muere si no la mira... malditxs todxs

30/4/11

asalto frustrado

Cuando demonizamos algún trayecto a casa suele ser un poco más entretenido. Son algunas rutas las que se utilizan para llegar a los lugares más recónditos de alguna ciudad. Por ejemplo, cuando usted viaja hacia el centro de Santiago, recorre un gran tramo pasando de galería en galería y encontrando negocios que jamás habría imaginado que estaban ahí, pero cuando se les busca tienden a desaparecer como si nunca hubiesen existido. Es la ruta de las galerías, al menos así quedé de llamarla.

Esas son las partes que cumplen una función y generan algún paseillo para la semana (porque fin de semana siempre está cerrado). La cosa es que hay una cierta ruta, que está en una de las calles de la comuna de La Florida, la cual está llena de puestecillos de completos y de sandwiches que hoy, desde la trinchera de Bob Esponja (como dijo el dueño de "El Bajón", un lugar donde veían sólo películas porno y dicha caricatura), atacan el impuesto a la comida chatarra. Aunque eso es irse por las ramas.

El caso es que en dicho paseo capitalino una vez - como hace 4 años - tuve la posibilidad de encontrarme con dos seres que cambiaron un poco la percepción de la vida, y fue así como en mi estado de intemperancia sentí que alguien me abrazaba y me decía con una voz ronca: "cagaste, pasa las mone'as, cabro". Lamentablemente, no tenía plata porque ya toda estaba rondando en forma de alcohol en la sangre y, envalentonado por lo mismo, se lo dije. Agregando: "Tengo cigarros no más, socio... quiere uno?". Cuando vi la cara de sorpresa y que sacaba uno, pidiéndome fuego me relajé. El resto del camino fue un conversar sobre los barrios de por ahí cerca y qué hacíamos cada uno en aquellos ratos en que no existía esta relación asaltante-asaltado.

Hoy se me vino intempestivamente a la memoria mientras veía el partido de la tarde. Quizás sea una de esas cosas que se negaban a ser recordadas voluntariamente y pugnan por salir sin previo aviso a la luz. Quizás qué será

27/4/11

pastrético

La rabia va ganando esos espacios que deja el patetismo cuando lo voy eliminando, cosa que suele suceder constantemente cuando lo descubro. El gran pero es que de repente hay patetismos que me gusta mantener y alimentar como si fuera un quinceañero borracho que anda por la vida enamorándose y/o vomitando.

Pero hoy día camino, con una musiquilla odiosa, que acompaña a mi estado de ánimo. Me gusta pasear por Santiago centro escuchando el Frankenchrist de los Dead Kennedys, que básicamente viene a complementar una especie de incredulidad inconclusa.

Todo se tiene ver más pequeño, todos quieren ser gigantes, el problema es que moriremos aplastados por las megaconstrucciones que aparecen para bloquearnos la vista (algún día podría comentarles el caso del mall en San Antonio)

26/4/11

:)

De un tiempo a esta parte he tenido la peligrosa idea de recordar... algunos paseos en micro o en el poncho verde, confesiones jamás hechas y frases que deberíahaberdichoenesemomento. Pero todo queda bajo un nuevo asfalto, bajo las ruedas de una nueva micro y bajo las mismas canciones en los mismos discos de los mismos cantantes... He escuchado una y otra vez a Serrano y a Delgadillo, como si ahí estuviesen las respuestas

24/4/11

mmm...

No sé por qué de un tiempo a esta parte he querido recuperar y recordar todas aquellas plataformas virtuales con las que puedo expresar estupideces. A lo mejor, ha de ser que necesito comunicar dichas estupideces a gentes que pueden hacerse un poquito más conocidas desde la distancia. O quizás sea simplemente que la decencia ya no es suficiente para mi y tengo la necesidad de ventilar mi vida privada - aunque no haga mucho de eso en estos lares -.

Como sea, estoy recuperando la visión de un blog que se inscribe en lo mínimo, en el recorrido cotidiano de la micro que no para jamás en ninguno de sus paraderos establecidos. ¿Para qué escribir? Es sólo una manera de desahogar todo aquello que veo a diario pero que me da vergüenza por lo ajeno, porque no se me ocurrió a mi, o porque veo que otro lo hace primero. Está también el elemento tragicómico y la sensación de que esto puede ser un renacer que hay que aprovechar y la weá, y quizás pueda agregar el visitar los carritos de completo y los puestos no establecidos, reconocer el maní con merken como símbolo de la libertad o leer un diario con olor a mentira...

Pero lo más sincero es decir que en realidad escribo porque estoy buscando la excusa perfecta de eludir mis responsabilidades o porque después de revisar una prueba con los mismos chamuyos que yo metía hasta hace no mucho tiempo atrás, deja con una sensación de eterno retorno que no hace falta explicar... o por último, porque me da la gana escribir y retomar y tratar de explicar lo inexplicable.

22/4/11

:| (Carená)

Quizás siempre traté de hacerme la pregunta correcta, pero todo surgía y se quedaba en la expresión: "¿y si...?". Lo bueno es que esta expresión es posible completarla con las más extrañas variantes - "nos tomamos un vinito", "nos comemos un elefante", "asaltamos un banco", "recorremos las edades de la Tierra con mi cinto espaciotemporal", entre otras cosas a elección -, tanto así que, cuenta la leyenda, un papá le puso a su hijo Isis por esta expresión que se transformó en muletilla. El caso es que hoy me persigue y me encuentro en ese momento en que sólo llena los espacios que tengo ocupados y desocupados.

No tengo la respuesta correcta, sólo tengo vacíos que me gustaría llenar con escapes de violencia que, desviados hacia el mundo por los impulsos insatisfechos, vienen a reconocerse en esa necesidad de hacer algo, de gritar y generar algún mínimo destrozo que remueva un poco cualquiera de las esferas de mi - actualmente aburguesada - vida.

17/3/11

Hablar por hablar (confesionario)

Poder hablar y decir tonterías carentes de sentido es el anhelo más íntimo de los momentos presentes. Pensar, sólo pensar que aquellos que por un momento podían verse eternos terminaron siendo un cúmulo más de situaciones y hechos que acabaron tan pronto como llegaron. Por eso hablar - o escribir -, quizá como una medida de erradicar viejos fantasmas con ropajes nuevos, los mismos que antaño se nos volvían tan posibles, tan ciertos, pero que hoy se transforman en un viejo fantasma de Canterville al que no le queda tinta color sangre y mancha las alfombras con témpera verde.

No entiendo en realidad el sentido de nada y tampoco es que quiera darle alguno. ¿Si estoy feliz? Respondería sinceramente que sí, porque estoy viendo como se desenvuelven un millar de situaciones que me hacen tener una confianza mayor en un "está por llegar". Trabajo, salud y conciencia para cimentar una vida digna, aunque quizás la compañía o la pertenencia que a momentos se hace tan inexplicablemente necesaria. Sé que ahí están los precisos, los que me acompañan a pesar de los pesares y que puedo confiar se encontrarán al lado cuando los necesite, creo que no hace falta mencionarlos. Pero está el desfile de personas, de situaciones, de disconformidades y de cobardías que van armando un esquema bastante difícil de olvidar-

En fin, siento que esto es un paso, una especie de exorcismo necesario para seguir adelante. No olvidar, creo que esa es la consigna, aunque ello signifique que no se olvidará a los que prometieron una y mil veces estar acá, a los que discursearon con lo indisoluble y hoy pasean como gente que alguna vez tuve la posibilidad de conocer. En realidad, creo explicarlo diciendo que son momentos, necesarios, nefastos, momentos.