24/4/11

mmm...

No sé por qué de un tiempo a esta parte he querido recuperar y recordar todas aquellas plataformas virtuales con las que puedo expresar estupideces. A lo mejor, ha de ser que necesito comunicar dichas estupideces a gentes que pueden hacerse un poquito más conocidas desde la distancia. O quizás sea simplemente que la decencia ya no es suficiente para mi y tengo la necesidad de ventilar mi vida privada - aunque no haga mucho de eso en estos lares -.

Como sea, estoy recuperando la visión de un blog que se inscribe en lo mínimo, en el recorrido cotidiano de la micro que no para jamás en ninguno de sus paraderos establecidos. ¿Para qué escribir? Es sólo una manera de desahogar todo aquello que veo a diario pero que me da vergüenza por lo ajeno, porque no se me ocurrió a mi, o porque veo que otro lo hace primero. Está también el elemento tragicómico y la sensación de que esto puede ser un renacer que hay que aprovechar y la weá, y quizás pueda agregar el visitar los carritos de completo y los puestos no establecidos, reconocer el maní con merken como símbolo de la libertad o leer un diario con olor a mentira...

Pero lo más sincero es decir que en realidad escribo porque estoy buscando la excusa perfecta de eludir mis responsabilidades o porque después de revisar una prueba con los mismos chamuyos que yo metía hasta hace no mucho tiempo atrás, deja con una sensación de eterno retorno que no hace falta explicar... o por último, porque me da la gana escribir y retomar y tratar de explicar lo inexplicable.

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