24/7/09

Aguantando la vida

Bostezamos a cada paso que damos, es cierto porque no encontramos otra forma de solucionar una vida de la que somos parte. Entonces, si usted bosteza de la misma forma y es parte también de este sistema de cosas, quizás podría acompañarme en uno de esos viajes múltiples y desdoblados a ningún lugar, con la esperanza de poder encontrar algo que nos sirva.

Partamos en un viaje por las calles de Santiago de Chile, no le recomiendo hacerlo por el aire, porque se encontrará sin duda con esa nube negra que si no lo mata ella, lo harán las señales televisivas con un aire de radiación ultra necesario para nuestro organismo. Así que le propongo llegar a la Alameda, y caminar a Ahumada. Lo reto a ser capaz de poder pasar ese cerro, con una feria artesanal enfrente, sin ser capaz de mirar a ambos costados por si acaso, aparece uno de esos jóvenes hippies postmodernos que lucen sus bolsos de cuero de mínimo 20 mil pesos.

Pero no importa, a la altura de la Iglesia de San Francisco, usted podrá apreciar cómo nos hemos transformado, de ser capaces de venerar un Dios, ahora cruzamos y entramos al Almacenes París en donde adoramos al plastiquito de nuestras tarjetas... Pero no se preocupe, así podrá mantenerse alejado de Londres 38, para que no se le vengan malos recuerdos a la cabeza y, tranquilamente, pueda dormir un poco en su casa. Así las cosas, si sigue caminando, podrá apreciar el ruido, ese elemento que constituye la esencia de esta ciudad, como si todo lo que nos rodea, no fuese más que esa especie de cortina de humo ruidoso. 

Por fin, usted habrá llegado al paseo Ahumada, cruce con cuidado porque lo pueden atropellar, recuerde que no se fumó su cuete para pasar por arriba las micros y los autos, así que cuando esté en frente, no se preocupe del Mc Donalds, que lo más probable es que se encuentre rayado, ni tampoco del predicador evangélico que le va a hacer la vida imposible, porque San Pablo dijo que las mujeres debían usar velo y la Iglesia Católica ya no lo permite y esas cosas. Más que eso, no es necesario escuchar, a menos que usted quiera hacerse un talibán del cristianismo y no acepte los pecados de nadie mas, sólo los suyos lo harán ingresar al cielo. Pero no nos detengamos, caminemos, caminemos y pasemos rápidamente las casa de cambio donde nos estarán persiguiendo para ofrecernos sus dólares por nuestros pesos a la mejor suma, si quiere cambiarlos hágalo en las casas establecidas, porque o si no, se va a ir a pérdida. 

Por fin, usted acaba de pasar los juegos Diana, busque a su hijo ahí, lo más probable es que esté haciendo la cimarra. Si no le importa, como a casi todo el mundo, siga caminando hasta encontrar el tontódromo... eeehhhmmmm... perdón, la Plaza de Armas, admírese usted de todos los contenidos vacíos de historia, al menos para los que allí viven o trabajan, y recuerde, todo recuérdelo, la Municipalidad, el Correo, la Catedral, entre otros puestos, como el Portal donde irá a comerse un completo. Recuerde en esa Catedral dónde un loco mató a un fanático cristiano y todos le hicieron la guerra a un grupo musical, ¿usted también? oh, perdón no fue mi intención decir esas cosas. 

Pero bueno, mejor dejamos hasta acá no más este sano recorrido por las calles del centro de Santiago, cualquier cosa que se le pueda ofrecer tenga a bien el escribirme.

18/1/09

Viaje tranquilo con su alrededor

Es sencillo, usted merece conocer ese espacio que lo rodea, pero que aun siente como ajeno, esa parte de la civilización que rodea de seguridad, pero de la seguridad que cualquier día nos meten un balazo bajo el cuello "y es que ya no se puede estar segura en esta ciudad, niño por Dios". Pero es sencillo, porque las noticias le dan la verdad y la verdad es lo que realmente pasa en las calles de Santiago, así que no tiene que hacer más que alejarse de las personas que puedan parecer sospechosas. Así que el único problema que le queda por dilucidar, es quién realmente es un sospechoso, pero no entre en pánico, su instinto motivado por años de estar sentado frente a un televisor le dirá la verdad (trate de no reprimir con violencia a sus hijos por ser los sospechosos más cercanos).

Pero lejos de todo lo que puede pasarle, lo que le espera afuera puede ser bueno. Así que ahora que ya encontró su par de zapatillas favoritas, y que su buen pitito lo dejó en las nubes, para que ahora pueda calzárselas feliz y apreciar el mundo con otros ojos, lo invito a salir a la calle, a que abra la puerta de su casa y salga caminando muy lentamente a tomar la micro, que lo llevará al metro o a tomar una troncal, por que usted debe saber que ahora no tiene un recorrido directo, pero en fin. Tomó usted una micro que lo dejará, supongamos, en Vicuña Mackenna, desde ahí uste tomará el recorrido 210, el que se va siguiendo la línea del metro.

Lo ve, usted lo ve, usted aprecia que las casas, la ciclovía a orillas de la vereda, las estaciones del metro, pasan y pasan, independientes a la cantidad de gente que circule por ellas, progreso de Chile, se llama a eso, es lo que escucha en la televisión, y como la televisión siempre tiene la razón, entonces vamos progresando. Pero justo en eso, usted ve a un grupo de jóvenes que pintan una muralla y, cómo ha aprendido a hacerlo escuchando las variadas expresiones de superioridad racial, exclama sobresaltado y enojado: "eso pasa en Chile porque somos un país de indios". Eso es justo lo que todos piensan, porque cómo es posible que alguien más moreno que nosotros pueda estar rayando una pared (eso lo sindicaliza como sospechosos por tres razones: son jóvenes, son morenos y pintan paredes, i. e. ensucian nuestra ciudad), aunque déjeme recordarle primero, que usted viaja desde Puente Alto o La Florida, y segundo, que viaja en micro, por lo tantono es muy diferente de esos jóvenes que rayan murallas. Pero repasemos, porque a pesar de la pared rayada, con quizás que mensaje, usted logra llegar a Américo Vespucio con Vicuña Mackenna, y piensa luego de ver la propaganda presidencial pintada en las paredes: "ese es el candidato que me convence", entonces, y sólo entonces se percata de que existe más gente a su lado porque empieza a bajar de la máquina, a tomar el metro y seguir un camino distinto al suyo.

La gente, esas personas extrañas que comparten día a día el viaje en la micro, en esa máquina que les quita cuánto tiempo de su existencia, de su vida: "lo único bip que tenemos es una tarjeta para pagar la micro" dice una de las muchas canciones de hip-hop. Pero esa gente sabe dónde va, o al menos sabe su rutina, su viaje de la casa a la micro y de la micro al metro, para llegar a trabajo, sin percatarse de su alrededor, como usted lo hacía un poco antes. Esa situación cambió, porque usted intenta mirar por las ventanas de la micro que pasa afuera, en su ciudad, y sólo ve las casas y las fábricas, el Zanjón de la Aguada con un parque de diversiones acuáticas, o la seguidilla de fábricas, edificios, casa, autos, montañas de tiendas y moteles, que empieza a descubrir, pero nuevamente se le olvido la existencia de la gente... Hasta que por fin se baja, llega a su trabajo y se va al primer edificio a mano izquierda, las puertas lo reciben y el mundo exterior lo olvida hasta que viaje de vuelta.

Post-Scriptum: No olvide que la ciudad no se compone sólo de autos y edificios, quizás lo primero que aprenda sea a mirar estos, pero la gente no comienza a existir sólo cuando colocan la música de su celular a un volumen demasiado fuerte en la micro. No, existe de antes, entonces deberá tener otra clase de como mirar a la gente, aunque la prensa ya le de las pistas necesarias, y los programas del tipo "133 policías en acción" le muestre donde no debe transitar jamás. Por otra parte, es necesario que recuerde que esto le dará una perspectiva de sólo la mínima parte de la ciudad, quizás la gente le de mayor retribución cuando logre mirarla y aprenda a conocer un poco más.