13/10/08

Contra la máscara de la división!

Nos paramos frente al espejo de la historia, mostramos nuestras máscaras ideológicas, los fracasos, los triunfos, el sueño, la amargura... Pero el pasado queda muy latente, los fantasmas se aparecen una y otra vez en un mundo que vive cada vez más el presente, nosotros nos metemos bajo la cama huyendo tal vez de nuestro propio pasado, de los errores que deberíamos asumir y que nos negamos a entender que están ahí, al acecho, al trote ligero preparandose para saltar encima.

Es entonces cuando podemos ver las muchas caras traicioneras, el compás danzante de la "vuelta de chaqueta", del encontrarle la razón al otro, al que no te entiende, al que no te siente, al que no te mira ni te sueña, al que no tiene una pizca de decencia y destruye, su deber es destruir, es mostrar las mil caretas de la traición, de la mentira, del engaño. Es raro, todo se vuelve disperso, oscuro, anhelante. Todo cambia de lugar y gira lo bastante rápido como para que el vértigo se vaya apoderando de uno, mientras te enteras de las mentiras más fuertes.

Apareces, la luz, al mismo tiempo que otros canales no aprueban la vercidad del dicho de la muerte, por su pasado, por su presente, por su insensatez y su inmadurez. La mitomanía adopta caretas que son difíciles de descubrir y mantienen relación con muchas personas, los hombres y las mujeres recrean su vista al borde del asco, del vértigo, de la mentira.

LLega el día en que solos, recostados, encontramos el camino y la solución... El crimen. Siempre es así, más tonto que el tonto, es el qe lo sigue: Más tonto que un mitómano es el que se de cuenta y lo sigue.

11/10/08

"Nunca seremos dichosos, nunca"

Así, tal como lo lee, alguna vez lo mencionó Simón Bolivar, o al menos Eduardo Galeano se lo atribuye. Quizás le pueda responder al señor Bolívar, con unos doscientos años de diferencia, que si bien, es probable que jamás logremos ser dichosos, no nos faltará la alegría, sino no podríamos sopesar tanto que se lanza sobre nuestras cabezas...

En los tiempos de la Rusia soviética o en la UP chilena, se solía escuchar una frase que mitigaba todo espíritu risueño en la existencia revolucionaria: "Compañero, la Revolución es demasiado seria para hacer bromas sobre ella". Después de alguna broma se solía escuchar esa frasecita tantas veces repetida.

A pesar de eso, los chistes, las bromas se filtran muchas veces traspasando generaciones, hay quien decía que lo más sano es aprender a reírse de uno mismo, los revolucionarios tras esas caretas de seriedad sabían hacerlo. Ejemplo claro es cuando entre los partidos desligados del stalinismo tradicional en América Latina, como el Partido Socialista o el MIR en Chile, circulaban chistes del tipo:
Lenin se está muriendo y llama a Stalin.
- Iosef, estoy preocupado por el futuro de nuestro pueblo. Crees que te seguirán como su líder?
- Si, Lenin, no te urjai.
- Ya, bueno... pero, y si no te siguen ?
- Entonces te van seguir a ti, pos, no hay problema.
La Revolución en realidad si permite bromas, permite filtraciones, permite que la alegría sea el primer paso para romper con todo. En la actualidad hemos perdido la Revolución, nos hacen creer que ese "socialismo real" que cayó con la URSS era EL socialismo. Mentira, gritamos desde todas partes, mentira! no son quienes para enredarnos en el pasado, para impedirnos salir de ahí.

Pero hoy lo hacemos, lo hacemos de la mano de la risa que rompe paredes como antes, para reírnos de nosotros mismos y para hacer temblar al enemigo, es la razón de ser, es el muralismo consciente el que rompe esquemas: "Ayude a combatir la pobreza, mate un mendigo" o los recordados de la lucha antidictatorial (trauma que despues costará otro escrito): "Pienso, luego exilio".

Nunca seremos dichosos, Simón, nunca, está bien, pero al menos podremos hacer más llevadera esta falta de dichosidad en las manos armadas de chistes que nos llamen a avanzar sin tregua, aun en el oficio de las armas, aun cuando las letras traten el tema más serio de todos, no le podremos quitar al latinoamericano su condición graciosa, no es necesario arrancar la chispa a flor de labios, la vía de escape.

Hoy no renuncio a mi posición de izquierda, hoy no renuncio a una conquista socialista, irreal de todas maneras, si es que los de Europa del Este eran los reales, pero con la sonrisa a flor de piel mis compañeras y compañeros...

Total, como dicen los comunistas franceses: "No importa que tan a la izquierda esté alguien, siempre será reaccionario para otro"

9/10/08

Olvidados, olvidadores y suspicacias

Entre las casas de la calle Santa Fe, de la comuna de San Miguel en Santiago, entre las casas en que ocurrió la matanza del Corpus Cristi, en la Villa Francia de los Vergara Toledo, en el barrio Brasil, en que murió Jecar Neghme, en las millones de casa que rodean las poblaciones humilladas, defenestradas por la policia. En la ruca de las comunidades mapuches, en la calle donde balearon a Rodrigo Cisternas, en la universidad de Daniel Menco, en la comunidad de Alex Lemún y Matías Catrileo, en el Pudahuel de Cariqueo... etc, etc. En todas partes se oye el mismo grito desconsolador, la misma lágrima que no cesa y que reclama...

Hoy la ciudad reclama sus partes, su lógicas, sus maltratos... acodados en el mismo momento en que se ven sobrepasados por un ruido sordo, por el renacimiento de fantasmas ocultos que dejan de recorrer las Uropas y vuelven a Latinoamérica, abandonada, resucitada, muerta, recuperada.

Pero no vinimos a hablar sólode nombres muertos, ni siquiera me interesan los vivos, sólo avanzar, sólo recuperar lo necesario de un movimiento en decadencia, de una zoociedad moderna, o de una vida casi sin sentido y rutinaria...

Es mi manera de auto-inmolarme en medio de tantas letras, de tantas calles reconstruidas por el papel, tantas partes inventadas de la pluma, en el diario, pero no de ciudades vive el hombre, vive de periódicos, de panes y de muchachas o muchachos o de sadomasoquismos con olor a Coca-Cola y pasta de dientes, por eso me invento esto, por eso me creo en un sin-sentido de relaciones y reacciones de una infinidad de organismos.

Pero finalmente lo recupero, recupero aquí esa ciudad de Miguel Enríquez, de Jecar Neghme, de Pelegrín, de los Vergara... de los olvidados, de los que nunca más aparecerán entre las páginas del Mercurio, ni de la Tercera... con cuea podrán aspirar a un articulillo concertacionista de El Siglo...

Nada menor, nada que pueda no quedar al aire, nada que no pueda no entenderse y no quedarse pensando en la frase más simple de todas: "¿Qué weá dijo?"