13/10/08

Contra la máscara de la división!

Nos paramos frente al espejo de la historia, mostramos nuestras máscaras ideológicas, los fracasos, los triunfos, el sueño, la amargura... Pero el pasado queda muy latente, los fantasmas se aparecen una y otra vez en un mundo que vive cada vez más el presente, nosotros nos metemos bajo la cama huyendo tal vez de nuestro propio pasado, de los errores que deberíamos asumir y que nos negamos a entender que están ahí, al acecho, al trote ligero preparandose para saltar encima.

Es entonces cuando podemos ver las muchas caras traicioneras, el compás danzante de la "vuelta de chaqueta", del encontrarle la razón al otro, al que no te entiende, al que no te siente, al que no te mira ni te sueña, al que no tiene una pizca de decencia y destruye, su deber es destruir, es mostrar las mil caretas de la traición, de la mentira, del engaño. Es raro, todo se vuelve disperso, oscuro, anhelante. Todo cambia de lugar y gira lo bastante rápido como para que el vértigo se vaya apoderando de uno, mientras te enteras de las mentiras más fuertes.

Apareces, la luz, al mismo tiempo que otros canales no aprueban la vercidad del dicho de la muerte, por su pasado, por su presente, por su insensatez y su inmadurez. La mitomanía adopta caretas que son difíciles de descubrir y mantienen relación con muchas personas, los hombres y las mujeres recrean su vista al borde del asco, del vértigo, de la mentira.

LLega el día en que solos, recostados, encontramos el camino y la solución... El crimen. Siempre es así, más tonto que el tonto, es el qe lo sigue: Más tonto que un mitómano es el que se de cuenta y lo sigue.

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