30/4/11

asalto frustrado

Cuando demonizamos algún trayecto a casa suele ser un poco más entretenido. Son algunas rutas las que se utilizan para llegar a los lugares más recónditos de alguna ciudad. Por ejemplo, cuando usted viaja hacia el centro de Santiago, recorre un gran tramo pasando de galería en galería y encontrando negocios que jamás habría imaginado que estaban ahí, pero cuando se les busca tienden a desaparecer como si nunca hubiesen existido. Es la ruta de las galerías, al menos así quedé de llamarla.

Esas son las partes que cumplen una función y generan algún paseillo para la semana (porque fin de semana siempre está cerrado). La cosa es que hay una cierta ruta, que está en una de las calles de la comuna de La Florida, la cual está llena de puestecillos de completos y de sandwiches que hoy, desde la trinchera de Bob Esponja (como dijo el dueño de "El Bajón", un lugar donde veían sólo películas porno y dicha caricatura), atacan el impuesto a la comida chatarra. Aunque eso es irse por las ramas.

El caso es que en dicho paseo capitalino una vez - como hace 4 años - tuve la posibilidad de encontrarme con dos seres que cambiaron un poco la percepción de la vida, y fue así como en mi estado de intemperancia sentí que alguien me abrazaba y me decía con una voz ronca: "cagaste, pasa las mone'as, cabro". Lamentablemente, no tenía plata porque ya toda estaba rondando en forma de alcohol en la sangre y, envalentonado por lo mismo, se lo dije. Agregando: "Tengo cigarros no más, socio... quiere uno?". Cuando vi la cara de sorpresa y que sacaba uno, pidiéndome fuego me relajé. El resto del camino fue un conversar sobre los barrios de por ahí cerca y qué hacíamos cada uno en aquellos ratos en que no existía esta relación asaltante-asaltado.

Hoy se me vino intempestivamente a la memoria mientras veía el partido de la tarde. Quizás sea una de esas cosas que se negaban a ser recordadas voluntariamente y pugnan por salir sin previo aviso a la luz. Quizás qué será

27/4/11

pastrético

La rabia va ganando esos espacios que deja el patetismo cuando lo voy eliminando, cosa que suele suceder constantemente cuando lo descubro. El gran pero es que de repente hay patetismos que me gusta mantener y alimentar como si fuera un quinceañero borracho que anda por la vida enamorándose y/o vomitando.

Pero hoy día camino, con una musiquilla odiosa, que acompaña a mi estado de ánimo. Me gusta pasear por Santiago centro escuchando el Frankenchrist de los Dead Kennedys, que básicamente viene a complementar una especie de incredulidad inconclusa.

Todo se tiene ver más pequeño, todos quieren ser gigantes, el problema es que moriremos aplastados por las megaconstrucciones que aparecen para bloquearnos la vista (algún día podría comentarles el caso del mall en San Antonio)

26/4/11

:)

De un tiempo a esta parte he tenido la peligrosa idea de recordar... algunos paseos en micro o en el poncho verde, confesiones jamás hechas y frases que deberíahaberdichoenesemomento. Pero todo queda bajo un nuevo asfalto, bajo las ruedas de una nueva micro y bajo las mismas canciones en los mismos discos de los mismos cantantes... He escuchado una y otra vez a Serrano y a Delgadillo, como si ahí estuviesen las respuestas

24/4/11

mmm...

No sé por qué de un tiempo a esta parte he querido recuperar y recordar todas aquellas plataformas virtuales con las que puedo expresar estupideces. A lo mejor, ha de ser que necesito comunicar dichas estupideces a gentes que pueden hacerse un poquito más conocidas desde la distancia. O quizás sea simplemente que la decencia ya no es suficiente para mi y tengo la necesidad de ventilar mi vida privada - aunque no haga mucho de eso en estos lares -.

Como sea, estoy recuperando la visión de un blog que se inscribe en lo mínimo, en el recorrido cotidiano de la micro que no para jamás en ninguno de sus paraderos establecidos. ¿Para qué escribir? Es sólo una manera de desahogar todo aquello que veo a diario pero que me da vergüenza por lo ajeno, porque no se me ocurrió a mi, o porque veo que otro lo hace primero. Está también el elemento tragicómico y la sensación de que esto puede ser un renacer que hay que aprovechar y la weá, y quizás pueda agregar el visitar los carritos de completo y los puestos no establecidos, reconocer el maní con merken como símbolo de la libertad o leer un diario con olor a mentira...

Pero lo más sincero es decir que en realidad escribo porque estoy buscando la excusa perfecta de eludir mis responsabilidades o porque después de revisar una prueba con los mismos chamuyos que yo metía hasta hace no mucho tiempo atrás, deja con una sensación de eterno retorno que no hace falta explicar... o por último, porque me da la gana escribir y retomar y tratar de explicar lo inexplicable.

22/4/11

:| (Carená)

Quizás siempre traté de hacerme la pregunta correcta, pero todo surgía y se quedaba en la expresión: "¿y si...?". Lo bueno es que esta expresión es posible completarla con las más extrañas variantes - "nos tomamos un vinito", "nos comemos un elefante", "asaltamos un banco", "recorremos las edades de la Tierra con mi cinto espaciotemporal", entre otras cosas a elección -, tanto así que, cuenta la leyenda, un papá le puso a su hijo Isis por esta expresión que se transformó en muletilla. El caso es que hoy me persigue y me encuentro en ese momento en que sólo llena los espacios que tengo ocupados y desocupados.

No tengo la respuesta correcta, sólo tengo vacíos que me gustaría llenar con escapes de violencia que, desviados hacia el mundo por los impulsos insatisfechos, vienen a reconocerse en esa necesidad de hacer algo, de gritar y generar algún mínimo destrozo que remueva un poco cualquiera de las esferas de mi - actualmente aburguesada - vida.