25/10/10

Ars Poetica

"Desde hoy nuestro deber es defenderte de ser dios"
(Vicente Huidobro, Elegía a la muerte de Lenin)

Me gustan los poetas
que desechan ustedes mismos,
sí, ustedes mismos que hace tiempo
los convirtieron
en vacas sagradas...
y qué tanta weá?

3/5/10

Extrañar otras costas...

Genialidad de idea que tuvimos esa tarde con la Negra, fue como decidir que queríamos ir a ver el puerto y extrañarlo, o peor fue imaginar que a alguien podría interesarle esa idea - o el relato que hacíamos de ella -. Pero eran los kioskitos de orillas del paseo de San Antonio los que nos llamaban a caminar y a mirar las mismas cosas con ojos distintos, quizás llevando un marco pequeño para poder mirar al interior y sentirnos en una tierra lejana, mirando una foto aquello tan cercano.

Lo que hicimos no pasó más allá de bajar el cerro, cruzar la costanera y la línea del tren, cruzar por el sindicato de pescadores y entrar al paseo con olor a empanadas de mariscos. El cuadrito de madera en la mano, los perros caminando detrás, delante o entre nosotros se atraviesan como si no importase. De pronto todo parece tan absurdo, el paseo roto, la mole con una forma de barco crea la distorsión... pero sólo tiendo a subir el marco, sólo subirlo, sólo encerrar la imagen con la esperanza que desaparezca y olvidarlo. Lo extraño es que de pronto el marco ya no está, nos miramos, miramos a nuestro alrededor y nos retamos con la Negra pensando que tal vez uno de los dos lo olvidó, pero a lo lejos se ve la silueta de un perro, era negro y corría con el pequeño marco en su hocico, el marco que nos regalaría la extrañeza del puerto.

Al final todo se desvaneció: el puerto olvidado ahora tenía mall, un perro negro corrió con nuestro marco en el hocico y los cigarros al final fueron humo. Pero la sonrisa... la sonrisa aun se marca en el recuerdo.