22/4/11

:| (Carená)

Quizás siempre traté de hacerme la pregunta correcta, pero todo surgía y se quedaba en la expresión: "¿y si...?". Lo bueno es que esta expresión es posible completarla con las más extrañas variantes - "nos tomamos un vinito", "nos comemos un elefante", "asaltamos un banco", "recorremos las edades de la Tierra con mi cinto espaciotemporal", entre otras cosas a elección -, tanto así que, cuenta la leyenda, un papá le puso a su hijo Isis por esta expresión que se transformó en muletilla. El caso es que hoy me persigue y me encuentro en ese momento en que sólo llena los espacios que tengo ocupados y desocupados.

No tengo la respuesta correcta, sólo tengo vacíos que me gustaría llenar con escapes de violencia que, desviados hacia el mundo por los impulsos insatisfechos, vienen a reconocerse en esa necesidad de hacer algo, de gritar y generar algún mínimo destrozo que remueva un poco cualquiera de las esferas de mi - actualmente aburguesada - vida.

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